MIENTRAS ESPERO :
CrÓnica de un padre recienteAlbert
El que venga un/a hij@ a este mundo da mucho que reflexionar. Una personita que cobijada estaba en el vientre de la madre, a la que no le falta de nada, en teoría, nutrida, con calor, en crecimiento contínuo. Nueve meses y ¡zas!, llegó por la “puerta” a este mundo contradictorio, estresante, de locos...Un chiquitín/a inocente de toda culpa. Un@ pequeño, frágil, ingénuo, indefenso, un manojo de instintos, ¡zas!, se viene a este mundo. Su entorno social tanpendiente: cómo irá, cómo será, qué hará. ¡Tantas preguntas! Tantos interrogantes. Cómo cuidarlo, cogerlo, amamantarlo, ¡Ay! Qué querrá con ese lloro, qué nos querrá decir! Qué le falta, qué le sobra...Instinto aplicado. Se abrió la puerta delconocer, del saber, del aprender tutelado de los padres, familia y demás. ¡Zas! Se vino a la vida, tras ese manojo de nervios previos. Es una ruptura grande, un cambio de ritmo, un miedo, una provocación de inseguridad, a la par que una alegría, felicidad por la comprensión de un paso de la vida. Sí, qué contradicción: miedo, inseguridad, alegría, contemplación, atención...Es@s chiquitines que son como son, seres delicados, gratuitos, espontáneos, dispuestos a crecer, a conocer, a aprender. Quizá los futuros momentos de dolor van limitando el desarrollo, pero forman también parte de la vida, que no es de color de rosa, ¡para nadie!. Como la forman tambiénlas risas, un beso, la admiración, la contemplación, el abrazo...Un nacimiento evoca en nosotr@s un renacimiento, si andamos amistados con la admiración. Siguen también los interrogantes, dudas sobre la educación del chiquitín@: qué valores ofrecer, qué grano de arena poner al servicio de esta humanidad. Cultivemos la bondad, el cariño, la escucha atenta para con nuestr@s chiquitines, sin dejar de mostrarles que existe la maldad, el desequilibrio, la inarmonía.

Con el tiempo, que valoren, que juzguen, que opinen y actúen, que aprendan de la profundidad de los hechos, vivencias del mundo loco y contradictorio que les vió alumbrar. Sí, renazcamos con nuestr@s chiquitin@s, aprendamos, observémoslos, ellos a nosotros también lo hacen, a su manera, buscando en nosotros la seguridad, la estabilidad, tal vez hasta comprender que la estabilidad la aporta un@ en su espíritu, mente y en su inapelable amor por todos los hechos y acontecimientos de su propia vida.... ¿y se sucederán más alumbramientos con comprensión, con verdadero y profundo amor? ¿Con esa mirada de inocencia y sencillez?


